Las mujeres marcan territorio, pero no lo reconocen y eso es lo más grave.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… o pura intención.

 

 

-un café doble, por favor- No les crean a las mujeres. Ellas mienten, y lo hacen en sus caras. Las mujeres se muestran extremadamente indulgentes, indiferentes, abstractas y poco competitivas. Pero esto, como se imaginaran, no es cierto. Tantas veces escuché a las mujeres hablar de los hombres con la siguiente frase “¡hay q horror! miralos como se pelean parecen animales”. Mis queridas yin del reino femenino, las lobas defienden a sus crías hasta sacrificando su vida, pero para mantener a sus parejas son capaces de sacrificar el alma.

-con azúcar, por favor- Es cierto que el hombre es mucho mas evidente en su actuar. Una mirada, a su objeto, genera que su sangre pueda llegar a hervir, y a perder los estribos de un segundo para el otro. Pero aquí el tema esta marcado, dado que esta subclasificación de humano, es más sanguínea. El piensa que es dueño de ese objeto de placer, tanto sexual como del alma, pero muy adentro sabe que no lo es, sabe que es esclavo de esa mujer. La mujer es muy distinta en este aspecto, casi opuesta a su yang. Ella da la apariencia de sentimental, de amar perdidamente, de entregarse por completo, y en algunos momentos de ser víctima. Pero obviamente esto es solo una apariencia. Ella se muestra con el ser humano, pero caza al objeto, al mueble que inmoviliza en su living. Si, las mujeres también marcan territorio. No importa si es amante, novio, marido, concubino, por que no amigo, o hasta enemigo, ellas marcan territorio. Necesitan tener su espejo vanidoso en frente que las haga sentir, algo especiales, para así poder alimentar su ego altruista. Algunas pueden vivir sin el reconocimiento externo, pero todas necesitan tener sus repisas repletas con sus trofeos. Les aterra que una Blancanieves exista (aunque en ese caso, se van a encargar de destruirla por todos los medios posibles, es mas hasta pueden hacer causa común para hacerlo), que exista un objeto (para ellas Blancanieves ya sería un objeto. No se les puede pedir a las mujeres que no sean machistas) de admiración por todos (los hombres) que las desplace de ese pedestal ficticio en las que solo ellas se han posado.

Las mujeres levantan la pierna y marcan su territorio (aunque a la mayoría no nos atraiga la lluvia dorada), y se quedan esperando las consecuencias. Mujeres de mi alma, algunos sabemos como son en realidad por debajo de ese velo de piedra. Cada vez que les transmitimos nuestras sospechas sobre algo, sabemos que cuando se defienden, y casi automáticamente se enojan, o atacan, están mintiendo. Pero hay que darles un plus, nuestras acusaciones quedan en el mismo lugar donde ustedes se defendieron.

Al observarla dándole puñaladas con el cuchillo le pregunté “¿Por qué lo mataste?” y ella me contestó “¿A quien? ¿Yo no he matado a nadie?”, inmediatamente repliqué “Pero mírate, estas completamente llena de sangre”, ella volvió a contestar “Contigo siempre es lo mismo, tú nunca me crees” al mismo tiempo que soltaba una lagrima fugitiva, no me pude contener y le demostré mi descreimiento con un tierno abrazo.

No se si serán mas inteligentes, pero son mas calculadoras. Son mas frías, aunque estén amparadas por ese caparazón de cristal, la menor rajadura puede dejar al descubierto al animal más sanguinario (no sanguíneo) jamás visto. Pero siempre están atentas, también por el hecho de que los hombres inmersos en su omnipotencia, son descuidados.

Ellas se muestras débiles y de esa forma nos dominan. Esta dominación es la mas difícil de atacar dado que genera un autosometimiento inconciente que no todos logran descubrir. –la cuenta, por favor-

Mujeres de mi alma, algunos sabemos, no solo que mienten como nosotros, sino que además mienten más. Todos sabemos que aunque a nosotros nos digan que está bien algo, que tal cosa no les molesta, que tal otra les agrada, ustedes por dentro nos defenestran, entre sus amistades hablan de que no les quedó otra que aceptar la propuesta tan deshonrosa que ese zángano les propuso.

Hombres no se molesten en intentar probar que una mujer les miente, eso es imposible, pero nunca dejen de confiar en sus sospechas, y si alguna mujer les dice que ella les deja su espacio, no le crean, las mujeres marcan su territorio. –al final no salió tan caro-

 

 

 

 

Ooooh Babe, Ooooh Babe, Ooooh Babe,

of course Mama’s gonna help build the wall

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