Ciego, sordo y mudo…

Cualquier parecido con la realidad es
pura coincidencia… o pura intención.

Creí
que me estabas escuchando. Pero no fue así. Fue solo una imagen prejuiciosa lo
que escuchaste. Creí que no importaban los ecos, ni los murmuros, ni las risas. Creí
que las caricias era todo el mundo que necesitábamos. Que las palabras sin un
te amo eran vanas. Que la lluvia, si no estábamos juntos, me ahogaba. Creí que
no te importaba nadie más que yo. De una buena vez no te importaba nadie más
que yo. Pero otra vez caí en el oasis. Creí que lo que te importaba es quien
soy yo, no mis títulos, ni mi dinero. Creí que estando juntos podíamos afrontar
cualquier problema. ¡Oh! Que cuento de enamorados. Creí que las estaciones de
la vida solo alcanzaban a los que las perseguían, a quienes se esmeraban, a
quienes no les importaban las trabas. Creí que creer ya no era necesario, todo
marchaba como era… necesario, si necesario.

¿y ahora?

¿Qué tengo?

Lo tuve todo, pero vasto no
tenerte para del todo perderme.

¿Qué es la cordura?

¿Es solo un estado de sobriedad
en el que un enamorado ve su futuro?

Pero al tiempo este perfecto
cuerdo, pierde a su amor, y a la vez como unido por una cadena invisible que lo
arrastra hacia lo más profundo de la inexistencia pierde su futuro. Es clásico
que ya no este cuerdo, no tiene nada que lo identifique como un ser terrenal,
ya no le queda ninguna conexión con el mundo que conocemos como normal. Esta
completamente demente. Claro esta, … si lo declararon.

¿Pero que marchaba como era
necesario? Si ni ropa tengo. Soy un adefesio que esta perdido en las tinieblas
de algo que no fue. Nunca me importo un carajo los demás, solo me importabas
vos. Pero veo que fue una estupidez.

 

 

 

Creí que no me seguías
escuchando. ¿Para que viniste?, ¡Quiero estar solo!, no me sigas atormentando más.
Creí que era libre para creer, que ya no te importaban los demás. Creí que ya
no te importaban los demás. Creí que ya no te importaban  los demás… pero te importan. No ves mi corazón
porque nunca lo sentiste, nunca te intereso. ¡Creí que ya no te importaban los demás!
Siempre el mismo pecado mortal, CREER.

 

 

Es agosto todavía estoy a tiempo
para no creer.

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