Me voy a sacar las medias para no tener pesadillas…

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… o
pura
intención.



Una escalera abierta dirigida hacia una nube en el medio del vacío.
Una esfera flotando en la inmensa tranquilidad de una muerte lenta.

Fue tal vez la seguridad con la que me habló lo que mas me confundió. No
se puede tomar decisiones insignificantes (o importantes) y no tener la menor
duda al respecto. Es irreal, tiene olor a ficticio esa convicción. Es sin duda
(ahí está el hedor), el miedo a equivocarse lo que la lleva a embriagarse de fe
para poder cambiar la percepción de su corta experiencia (paradójica relación
entre fe y experiencia).Su certeza es lo que resalta su ambigüedad. Su querer y
no querer al mismo tiempo. Poco me importa su (vaga) seguridad y su (firme)
ambigüedad. Lo que mas me atrae es su decidida manera de preguntar lo que no
tiene que preguntar. De disfrutar en las sabanas como si fuera la última vez.
De disfrutar del después como si tuviera miedo que salga despedido, como
huyendo de su lado, pero a la vez sin que le interese si no quiero dormir a su
lado. L
os cuadros en su casa están vacíos. Solo le quedan espejos empañados. Su
sonrisa sincronizada con mis comentarios, embellecen perfectamente cada
momento.

                                                                                    

Cuando la vi estaba seguro que iba a terminar en mi cama. Se le notó
en el gesto que puso en su cara, en la forma en que se le dilataron las
pupilas, en como movió su cuerpo.

 

En sus espejos empañados se refleja la marcada realidad que transluce que
ella es el complemento ideal de mis ansias. Somos puro vapor, somos espuelas
que chocan entre sí, pero que encajan perfectamente. Perfectamente. Perfección.
Perfecta. Lo perfecto no es lo que se conoce “normalmente” como “perfecto”, es
un tanto más complejo. Sin duda en el análisis de la belleza, la gran mayoría señalaría
que la mujer perfecta es aquella que esta acorde con los parámetros “característicos”
de belleza. Ojos color…, pelo color…, medidas…, altura…, en fin muchos puntos
suspensivos mas. Yo no creo eso. Yo creo que el análisis de la perfección es
completamente subjetivo. Es más que obvio que esto no es un hallazgo
revolucionario en la materia, ni tampoco espero que lo sea. Sin embargo creo
que puedo explayarme un poco más. Sólo existe lo perfe
cto PARA MÍ, y lo que lo
hace perfecto para mí es esa posibilidad de que sea único, de allí nace su
magia, lo que lleva a definirlo sin el menor temor a dudas de PERFECTO (sin
dudas con mayúsculas). Si no fuera única, sería común a las demás, y como todo
lo común perdería el interés en ella. Lo que la vuelve perfecta es lo que la
hace única. Ese lunar en ese preciso lugar, esa cicatriz, esa forma en la que
mueve sus ojos, esa suavidad que tiene su piel transpirada, esa mirada única,
esa nariz única, esa forma única que tiene de dormir abrazada a mi.

 

Cuando entendió que le quedaba poco tiempo sin que pudiera meterla en
mi habitación, fue que se envolvió en papel de regalo y se dejo caer al piso,
en una maquillada situación de la que no podía (ni quería) escapar.

 

El sexo con ella es cosa de otra tierra. Sin duda es el complemento
ideal de mis ansias. Nos entendemos perfectamente, y caminamos (casi que corremos)
conjuntamente hacia esa luz que no hay que tocar, pero que da un gusto increíble
hacerlo. La química, la piel, la conexión, existe. Se le puede decir de muchas
formas, yo prefiero decir que para hacer el amor cojemos muy bien. Se puede
hacer el amor, se
puede tener sexo, pero nosotros cojemos. Tiene otro sabor,
tiene otra “conexión”, explotamos al máximo nuestra “química”, disfrutamos
plenamente de nuestra “piel”. Literalmente nos cojemos. Y no tiene nada de
malo. Nos disfrutamos el uno del otro sin que se mezcle ningún sentimiento, sin
ninguna tergiversación de todo aquello que nos lleva a estar juntos en esa
cama, o en ese piso, o en esa meza, o en esa pared, etc. A ella le da lo mismo
que duerma con ella… o que me valla.

 

Cuando le saqué la camisa no podía creer que todo lo que ella tenia ahí,
quedo exactamente en ese lugar (definitivamente tiene que ver con su edad). Sentí,
básicamente, que un coro de juveniles de 15 años me (o la) aplaudía en ese
preciso momento. Su piel frágil. Su ropa cayendo. Su cuerpo totalmente desnudo.
Era un sueño irreal que estaba ocurriendo. Por dios, que lejos estaba eso de ser
una pesadilla. Sigo sin poder creer que fuera tan… -como decirlo, si ya se-… “perfecta”.
En todo momento pensaba que hace esta mina conmigo, ella puede tener a quien
quiera. No me detuvo mucho tiempo mis interrogantes. Emprendí el viaje de investigación
profunda hacia su cuerpo. Lo burdo a veces se transforma en algo kitsch. El
sexo no fue muy bueno aunque fingió muy bien. Me llamó mucho la atención que no
pudiera dejar de mirarme, como si realmente le gustara, y tal vez eso me inhibió
un poco, pero que importa, ese cuerpo vale demasiado la pena. Asíque aunque
tuviera que
volver a soportar sus ridículos rituales, volveré a estar presente
para ver cuando se saque su camisa, y cuando eso que tiene ahí quede
perfectamente en su lugar.

 

Ella es el teléfono que nunca pierdo, la que siempre esta cuando la
necesito, la que tanto no me gusta, pero a la vez me encanta. Me encanta que no
le moleste estar en un pequeño párrafo pero siempre presente, me encanta que no
pregunte.

 

No hay nada peor que un hombre que hace el amor con
las medias puestas.

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